En el flamenco, como en la poesía, el duende sólo llega cuando quiere, y toca con su mano a quien le parece. Hace unas horas en la Huerta de San Vicente ha hecho aparición en la voz de Juan Pinilla, ese flamenco que en cada quejío atesora poesía en estado puro.
martes, 13 de mayo de 2008
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